Entrevista a surtdecasa
Hablamos con Elisenda Franquet, ceramista de Poniente
"La cerámica es todavía una disciplina artística poco valorada debido a su desconocimiento"
La cerámica, en los últimos tiempos, se ha convertido en un sector en auge en el mercado del arte. Sin embargo, huyendo de la frivolidad y las reglas del oasis económico, existe una nueva generación de ceramistas que realizan el modelado de objetos exquisitos a medio camino entre el dominio de técnicas milenarias y el espíritu de la modernidad. Algunos de ellos son Guille García-Hoz (Madrid, 1976), Andrés Gallardo (Cartagena, 1977) y Marina Casal (A Coruña, 1981), Juan Carlos Iñesta (Manises, 1971) y Nuria Blanco (Madrid, 1980).
La cerámica es una expresión muy propia de tradiciones vecinas en nuestra región –como la levantina–, pero también tienen un gran arraigo en Ponent. Verdú, sin ir más lejos, todavía es testigo de su potencia, y esto se evidencia en talleres como el Roca Caus o el de Magí Sambola. Toman el testimonio de esta tradición, hablamos con Elisenda Franquet, una de las ceramistas del siglo XXI de Ponent.
Tu affer con la cerámica se inició cuando eran muy pequeña. ¿Recuerdas algún momento concreto de esta primera etapa?
De pequeña me gustaba mucho jugar con la arcilla y el barro. Recuerdo que me hice mi primer taller en el huerto de casa, con forma de cabaña. No sé si ya había visitado algún taller de cerámica en aquella época... pero en el mío me gustaba pasar muchos ratos y crear todo tipo de figuras. Ahora los niños y niñas tienen más oportunidad de experimentar con la cerámica, pero entonces no se hacían tantas extraescolares creativas.
Una vez formaste en el Grado Superior de Cerámica Artística (2001-2004), donde contaste con la maestría de Sambola, decidiste fundar en Balaguer el taller de cerámica 'Cielo y Tierra' (2004-2007). ¿Cómo valoras el proyecto?
Durante mi formación en el bachillerato artístico, el barro me llamó de nuevo la atención. Y esto se reforzó aún más durante las prácticas que realicé en Fuliola y en mi formación en cerámica artística. Todo ello me impulsó a abrir el taller 'Cielo y Tierra'. ¡Me lancé de cabeza! ¡Quizás de una manera demasiado impulsiva! Aposté con decisión por lo que me gustaba y aprendí muchísimo.
¿Qué pudiste desarrollar en 'Cielo y Tierra'?
Realicé muchas clases de cerámica a adultos, casales de ancianos y pequeños. En ese momento pasé de ser exclusivamente alumna a convertirme en profesora, y tuve que aprender a guiar a la gente en sus dudas. También asumí muchos encargos. ¡Incluso me quedé muchos días a dormir en el taller mientras vigilaba el horno! Pero me quedé agotada. Después de esos dos años intensos decidí hacer una parada. Estudié la licenciatura de Historia del Arte en la Universidad de Lleida y trabajé en otros sectores. Seguí haciendo cursos de cerámica, como alumna, para irme reciclando. Hasta que llegó el día en que decidí que la cerámica quería que fuera mi dedicación.